Javier Petrino: «Orgullo y responsabilidad»

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El árbitro mendocino que vive en Barcelona, contó como se ha adaptado a esa ciudad y su experiencia de dirigir en el futsal de Catalunia

No solo los jugadores son los que dejan Mendoza para incursionar en Europa y continuar ligados al fútbol de salón. Los árbitros también aprovechan las posibilidades como es el caso de Javier Petrino.

El juez mendocino, de último paso por el torneo de Buenos Aires, se encuentra desde hace varios meses en Barcelona, España y fue entrevistado por el sitio web de la Federación Catalana de Fútbol Sala donde cuenta su historia como árbitro.

Además, cuenta con una amplia experiencia internacional. De hecho, arbitraba en la máxima categoría de su país y era internacional AMF, habiendo pitado en dos Mundiales, una Copa Intercontinental y en numerosas competiciones internacionales en América. Su incorporación al CTA supone, pues, un gran activo para la Federación Catalana de Fútbol Sala.

-¿Cuáles fueron sus inicios en el arbitraje y qué lo condujo a esto?

-Desde pequeño jugué a fútbol sala, y, modestia aparte, era un gran portero. Esta posición me permitía ver el juego desde un lugar único en la pista, consiguiendo observar los movimientos de los jugadores. Me sirvió para entender las rotaciones de los equipos y para tratar de anticipar las jugadas. Después, de mayor, ya cuando estaba en la Universidad, no podía ir a los entrenamientos por falta de tiempo y lo tuve que dejar. A los meses, a través de personas conocidas, me acerqué a la Federación Mendocina de Fútbol de Salón para realizar el curso de árbitro. Y ahí empezó esta gran aventura.

-¿Nos puede detallar su trayectoria arbitral?

-Empecé en 2008 en el torneo provincial de Mendoza, y desde 2009 pité mis primeros partidos a nivel nacional. Cada día crecían mis ganas para seguir progresando y aprendiendo sobre el arbitraje. Le dedicaba mucho tiempo al estudio de las reglas y los entrenamientos, y asistía a los partidos para ver cómo arbitraban mis compañeros. Esto fue lo que más me ayudó para ir entendiendo la mecánica arbitral y la forma en que se desarrollaban los árbitros dentro de las pistas de juego. En 2011 pité mi primer torneo internacional en Paraguay, y desde ese año pertenezco a la AMF como árbitro. He participado en varios torneos sudamericanos, Copas de las Américas, en la Copa Intercontinental en Rusia 2012, el Mundial Femenino de 2013 en Colombia, y también tuve la suerte de dirigir un torneo amistoso en Santa Coloma de Farners durante mi viaje camino de pitar el Mundial de Bielorrusia 2015, entre otros. En 2016 seguí arbitrando, pero a la Asociación Metropolitana de Futsal en Buenos Aires. Fui parte de otro Sudamericano en 2018 en Colombia y el año pasado tuve el honor de formar parte del cuerpo arbitral del Mundial celebrado en mi país, en la provincia de Misiones. Desde septiembre del 2019 pertenezco a la FCFS, y el pasado mes de noviembre participé en el Mundial C13 disputado en Reus.

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-¿Hay algún partido en concreto que nunca podrá olvidar?

-Sin lugar a dudas, fue mi debut arbitral en categoría senior, un clásico en el torneo de Mendoza entre U.N.C. y Talleres que terminó 5-5 y en el que los dos equipos contaban con grandes jugadores consagrados a nivel nacional. Yo era ‘el nuevo’, con muchos nervios al principio del partido, pero con el paso de los minutos pude ir soltándome, un par de tarjetas fue. No puedo olvidarlo, fue un gran reto y fue ‘el partido’ que marcó un antes y un después en mi trayectoria como árbitro. Otro partido que recuerdo fue la Copa Intercontinental en Moscú en 2012, aunque más allá del partido, fue la gran experiencia que significaba cruzar todo el mundo para dirigir un encuentro de fútbol sala, toda una travesía desde Argentina.

-¿Qué significa para usted ser árbitro internacional AMF?

-Orgullo y responsabilidad. Llevar la insignia del AMF es algo muy importante, que no se gana de un día para otro. Es fruto de mucha dedicación, mucho esfuerzo, se dejan muchas cosas de lado para poder llegar a nivel internacional, y día a día hay que tratar de demostrarlo, tanto dentro como fuera de la pista. Muchos tienen la posibilidad de llegar, pero lo más difícil es conseguir sostenerlo en el tiempo.

-¿Cómo ha sido su recibimiento en Cataluña en el seno de la FCFS?

-Todos me han recibido de la mejor manera, cada uno desde su rol: el presidente, la junta directiva, el Comité Técnico Arbitral y los colegas. Desde el primer día me brindaron su apoyo e hicieron que me sintiera como en casa. Es cierto que el desarraigo es muy difícil, pero la hospitalidad que me brindó el pueblo catalán me hizo sentir de la mejor manera, por eso siempre estaré muy agradecido.

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-¿Cree que el funcionamiento de la CTA de la FCFS es el adecuado? ¿Existen muchas diferencias respecto a Argentina?

-En Mendoza y Buenos Aires tienen un funcionamiento similar. El comité de árbitros realiza reuniones obligatorias cada dos o tres semanas, para analizar y unificar jugadas puntuales, situaciones de juego o temas administrativos. A nivel nacional, debido a las grandes distancias, los árbitros tienen sus espacios de capacitación en los torneos que se realizan en las diferentes ciudades de país. A su vez, se mantiene contacto permanente con el coordinador de árbitros de la Confederación Argentina de Fútbol de Salón. Aquí, y a pesar de mi poco tiempo a la federación, considero que se están haciendo bien las cosas, y eso lo demuestran los grandes árbitros con los que comparto los partidos, además de contar con capacitaciones permanentes. Soy un convencido de que siempre hay cosas para mejorar, y hoy en día, por ejemplo, la utilización de la tecnología es muy importante y se debería aprovechar para sacar el margen de error que sabemos que siempre tendrá el árbitro.

¿Qué sueños espera poder cumplir en la larga trayectoria que aún le queda por delante?.

-Seguir aprendiendo, ya que nunca dejamos de capacitarnos. Adaptarme al grupo de trabajo de la FCFS, adquiriendo nuevas herramientas. Por ejemplo, aprender catalán creo que es muy importante a la hora de dialogar dentro de la pista con los jugadores. Y poder participar en alguna competición europea sería una gran experiencia que me gustaría vivir.

-¿Qué le diría a un chico o chica sobre el arbitraje y qué le diría que también fuera en el futuro árbitro de fútbol sala?

-En el ámbito personal, el arbitraje es una bella pasión. Esta disciplina formó mi forma de ser, me regaló amigos y la oportunidad de conocer lugares maravillosos. Me enseñó a convivir con momentos no tan bonitos, que con el tiempo se van superando, aunque, sin duda, los momentos satisfactorios son muchos más. Tener la posibilidad de impartir justicia en un mundo tan injusto, aunque sea un partido de fútbol sala, es algo único y un privilegio que tenemos los árbitros. No todos comienzan en el arbitraje esperando ser Pierluigi Collina, algunos empiezan por seguir ligados al deporte, otros por un tema económico, o porque algún familiar era árbitro. Pero luego, con el correr de los partidos, se le va tomando el gusto a esta profesión que se irá transformando en un estilo de vida, llegando al punto, de verdad os lo digo, que es muy difícil dejarla.

Fuente y fotos: www.futsal.cat

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